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PRIMER PASO: LECTIO

Posted on marzo 22nd, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 9,1-41

 

Fue, se lavó, y volvió con vista

 

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. [Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?» Jesús contestó: «Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.» Dicho esto,] escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado.» Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» Él respondía: «Soy yo.» [Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?» Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.» Le preguntaron: «¿Dónde está él?» Contestó: «No sé.»] Llevaron ante los fariseos al que había sido  ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta.» [Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron: «Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.» Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.» Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Le preguntan de nuevo: ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?» Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?» Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.» Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.»] Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús les dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo: «Creo, señor.» Y se postró ante él. [Jesús añadió: «Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos.» Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.»]

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 22nd, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

 

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

 

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)

 

El Evangelio de hoy me invita a ver la dificultad como una oportunidad para que Dios actúe en nuestra vida, al igual que actuó en la vida del ciego del Evangelio.

Los cofrades, como todos, estamos viviendo momentos de dificultad, en el que nuestras ilusiones, esperanzas y motivaciones, pudieran parecer que desaparecen…las túnicas quedaran colgadas en los armarios, y las medallas de nuestras cofradías permanecerán también confinadas en el cabecero de nuestra cama …Todo ha cambiado…salvo la presencia de Dios.

El Señor sigue a nuestro lado, al igual que su Bendita Madre, (Ella es Nuestra Esperanza) limpiándonos la mirada, fijándonos en lo verdaderamente importante, viendo al otro como un hermano y curándonos la ceguera que a veces hemos podido tener, es ahora, en la dificultad, cuando, si estamos atentos, dejaremos que Dios nos preste sus ojos, para tener una mirada limpia.

Hoy, la palabra Hermandad tiene que dotar de significado más que nunca a nuestras cofradías, tenemos que estar unidos, apoyándonos, siendo familia con el consuelo de que nuestros sagrados titulares están a nuestro lado.

 

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El evangelio me lleva a preguntarme en que estado me hallo delante del Señor. A reflexionar sobre cuáles son nuestras cegueras. Cuáles son mis cegueras

En estos días, en donde estamos viviendo la peor crisis sanitaria de nuestra historia reciente, producida por el Covid-19 me llama la atención el comportamiento de algunas personas que a pesar de las advertencias siguen realizando una vida normal. «Yo no he cambiado en nada mis hábitos rutinarios por el coronavirus», explicaba una de las entrevistadas en una cadena de TV. O robando mascarillas. O saliendo a tomar el sol en la playa como si de vacaciones se tratara. Tienen una ceguera de ego que no les permite ver a los otros. El egoísmo, la inconsciencia, la insolidaridad la irresponsabilidad, son cegueras que nos impiden ver la realidad, que nos impiden ver al hermano. ¿Qué nos pasa? ¿Estamos ciegos? Ya lo dice el refrán, que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Menos mal que son los menos porque frente a estos, estamos viendo a personas comprometidas, responsables, altruista, que sacan lo mejor de sí y que aportan una gran creatividad para hacer frente a esta situación especial que nos toca vivir.

Recobramos la vista cuando nos volvemos prudentes y responsables. Cuando en nuestro camino no dejamos detrás al hermano. Cuando nuestra prioridad no se cierra en el “yo”, sino en el “nosotros”. Es tiempo de olvidar nuestros propios planes pensando en el bien común. un buen momento para que mostremos cordura, también paz y esperanza, reconociendo que nuestra vida no depende de nuestras apetencias, ni de la entrada de algún microorganismo en nuestro cuerpo. Depende de Dios que determina el comienzo y el final de nuestra vida. Él conduce el hilo de la historia, no se le escapa nada.

Señor cúrame de mis cegueras. Que ningún virus me haga permanecer ciego frente al hermano. Se mi luz para caminar en estos momentos difíciles

 

DESDE LA CUARESMA EN LA VIDA ORDINARIA

(hombre, soltero, trabaja en país extranjero, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar en su tierra natal)

 

Se me hace inevitable llevar la lectura del evangelista Juan a la realidad que vive el mundo. Y me resuenan las palabras de Jesús al comienzo del texto: ‘Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas’. Tiempo de oscuridad, encerrados en casa, sin saber qué va a pasar, sin poder hacer nada.

Invita Jesús al ciego a lavarse. Nos están invitando desde todos los medios, sanitarios y gubernamentales, a lavarnos continuamente.

Y al igual que los incrédulos testigos de la curación, que se niegan a ver la acción de Dios en aquel milagro, me cuesta a mi ver la mano de Dios en la crisis que estamos viviendo. Jesús me responde al final del texto del Evangelio: «Para un juicio he venido ya a este mundo; para los que no ven, vean, y los que ven, queden ciegos». Y ciertamente me cuesta ver y entender todo esto que está pasando.

Pero quizás, si gano en presencia y en consciencia, me de cuenta de la necesidad de parar(me). Estos días he podido hablar con mi familia y con mis amigos más de lo que lo he hecho en los últimos años, y entiendo que no sólo me está pasando a mi. Dedicarles tiempo de calidad, también a Dios y a la oración. A las 12:00 uniéndome a mi comunidad parroquial en las que suenan las campanas, y a mi diócesis, me paro ante Dios, y ante María, y rezo el Ángelus, sintiéndome parte de la gran comunidad Iglesia. Y con mi comunidad, de la que estoy lejos físicamente, he podido estar más cerca, con videollamada, para compartir la reunión semanal.

Sólo dejándome limpiar por Jesús, seré capaz de VER realidades que antes no veía, estando cegado por mi trabajo y mis preocupaciones. Y viendo, comienzo a descubrir cómo ante la adversidad, somos capaces de comportarnos de otra manera. Soy capaz de ver la acción de Dios en lo que me (nos) pasa.

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 22nd, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Cristo Jesús,

Alegría de nuestras alegrías,

luz de luz,

Vida de nuestra vida.

Cristo Jesús,

tu luz nos hace ver la luz,

pero muchas veces, es tan difícil

la cantar el canto del Evangelio.

¡Nos cegamos a nosotros mismos,

nos autoengañamos complacientemente,

nos creemos poderosos

según los criterios

de esta cultura

tan injusta

y con tantas tendencias

tan contrarias a la vida!

¡Nos reímos,

satisfechos,

de todo y de todos

aunque estemos

al borde del abismo!

Cristo Jesús,

te compadeces de nuestras cegueras,

tan egoístas,

tan humanas,

tan de corazón de piedra.

Cristo Jesús,

nos haces ver que no sabemos realmente dónde vamos,

nosotros, que nos creemos

tan fuertes,

tan listos,

tan autónomos.

Cristo Jesús,

iluminas a todos los hombres,

especialmente a través

de la santidad

diaria,

callejera,

solidaria

de los que en ti creemos.

Cristo Jesús,

nos revelas la fuerza de  la salvación

a través de la sencillez,

de la autenticidad,

de la súplica que surge

de lo más hondo de nuestro ser.

Cristo Jesús,

entrevemos los fulgores

de tu Vida Nueva,

pero nos da tanto miedo

reconocerte,

de verdad

como Señor de nuestra vida

y de la Historia.

Cristo Jesús,

sabemos que no habrá noche

al final de los tiempos:

Tú nos alumbrarás

con tu presencia vivificante,

amor sobre todo amor,

vida sobre toda vida,

santidad de santidades.

¡Auméntanos la fe

que angosta es

la casa de nuestro corazón!

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on marzo 22nd, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

 

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on marzo 22nd, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO by admin

¿A qué nos lleva el texto?

 

(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Seguimos en tiempo de Cuaresma y desde ella estamos llamados a la conversión, a un crecimiento personal, a un cambio…Es este un buen momento para dirigir nuestra acción a hacernos conscientes de las cegueras que nos dificultan ver el horizonte, percibir en profundidad, observar…vivir en plenitud: la ceguera de la indiferencia, de la seguridad, del orgullo, del derroche, del bloqueo o estancamiento, de la falta de confianza o fe, del miedo, de la mentira, del abuso de poder o del mal uso del mismo, de la mediocridad…Son estas y otras cegueras los que nos dificultan vivir por, para y desde el Evangelio.

En estos días de confinamiento, aislamiento, retiro forzado, que nuestra principal acción vaya destinada a dedicar más tiempo a la oración (personal, compartida con la familia,…), a la meditación, a la lectura espiritual…. A todo aquello que esponje nuestra alma, la libere y la fortalezca. Actuemos además con más esmero como Jesús lo haría en nuestro lugar, con lo que tenemos cerca. Seamos luz, paz, esperanza….

Creo Señor y se postró ante Él.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

Posted on marzo 15th, 2020 in > SEGUNDO PASO: MEDITATIO by admin

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

(hombre, casado, trabaja, dos hijos, cofrade y hermano de varias hermandades de penitencia)

Que suerte tenemos los cristianos de contar con un Dios, que en la figura de Jesús se hizo hombre con las mismas necesidades que nosotros, como aparece en este evangelio. Y es que contar en mi día a día con Dios, sabiendo que me voy a sentir entendido, y comprendido ya que Él, también tuvo las mismas necesidades y sentimientos que tenemos los hombres, me ayuda muchísimo a entablar relación con Él, como hizo la mujer en el pozo. Así yo también hablo, dialogo y en definitiva oro con el Señor.

Los cofrades tenemos multitud de ocasiones para dialogar con Cristo, en el día a día en la Iglesia o capilla en la que están nuestros Titulares, o en los actos de culto que en las cofradías preparamos en este tiempo de Cuaresma, pasando por Besapiés o Besamanos. Es en ese diálogo u oración dónde le pedimos al Señor que nos dé de esa agua Viva que calma nuestra sed.

A mi personalmente me encanta hablar con Él en el Besapiés, siento que se acerca a mí, que “baja” a nuestra altura, que me mira a los ojos, y es como si en ese diálogo que mantenemos estuviera más cerca, como si estuviera más atento y es ahí dónde le pido y le doy gracias por tanto que nos da, y para que siga cuidándome y saciándome con ese agua que sólo Él puede dar y que cuando la pruebas experimentas la Felicidad verdadera.

DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer, casada, jubilada, convaleciente, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

 

El encuentro de Jesús con la samaritana, me hace recordar cómo fue mi encuentro personal con Él. Yo conocía a Jesús. Siempre me hablaron de él, en mi familia, en mi colegio. Pero mi experiencia no era personal, era la experiencia vivida por otros. Ya tenía algunos años cuando él salió a mi encuentro. La iniciativa no partió de mí, sino que fue de él. Sentado en el camino de mi vida, esperó el momento propicio para hacerse presente. Tampoco fue un encuentro súbito, que me llevara a caer del caballo como a Pablo, sino que fue poco a poco. Porque mi cántaro iba lleno de tantos apegos, de tantos prejuicios, de tantas cosas… que había poco sitio para el Agua Viva. Y hubo que ir vaciándole de todos esos lastres. Supuso poner al descubierto los valores en que cimentaba mi vida, me hizo ver y aceptarme tal como era. Llevó su tiempo. Tiempo de luces y sombras, de encuentros y desencuentros. No fue fácil.

Pero cuando decidí acercarme al Señor sin condiciones, dejar que tocara mi corazón, que se quedara en mi vida. Ese encuentro me cambia, me sana, saca lo mejor de mí, llena de sentido mi vida. Hace que valga la pena. Ese encuentro con el Señor, hizo que sintiera también la necesidad de compartir esa experiencia con otros, de compartirlo en comunidad. Igual que lo compartió la samaritana.

Han pasado muchos años desde entonces, y ahora que se acerca el atardecer de mi vida, veo la importancia de ese encuentro, pero sobre todo la importancia de haberlo cuidado.  Ya no tengo tiempo que perder en tonterías, en naderías, en insignificancias. Solo de ir a lo esencial, a lo fundamental, a lo importante. Y lo importante y lo esencial es Él.

PRIMER PASO: LECTIO

Posted on marzo 15th, 2020 in > PRIMER PASO: LECTIO by admin

¿Qué dice el texto?

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 4,5-42

 

Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna

 

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.» La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?» Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.» La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.»

[Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve.» La mujer le contesta: «No tengo marido.» Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.»

La mujer le dice: «Señor,] veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.» Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.» La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.» Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo.»

[En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?» La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que ha hecho; ¿será éste el Mesías?» Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.

Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come.» Él les dijo: «Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis.» Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?» Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores.»]

En aquel pueblo muchos [samaritanos] creyeron en él [por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»] Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»

TERCER PASO: ORATIO

Posted on marzo 15th, 2020 in > TERCER PASO: ORATIO by admin

¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

 

Señor Jesús, agua que sacia la sed de los peores yermos

– la soledad, el autodesprecio…

Señor Jesús,  agua que nos libera de los peores infiernos

– la mirada estigmática de los demás,

el juicio inexorable de los cultivadores de estiércol…

Señor Jesús, agua que sana las peores toxicidades humanas

– todos somos perdedores si se cuenta mal la historia,

todos somos, alguna vez, leprosos siniestros…

¡Cristo Jesús, tú cuentas muy bien nuestra biografía!

Ninguna historia personal te es ajena:

eres presencia auténtica en el fondo misterioso

de cada ser humano.

Y de todos nuestros pozos,

que muchas veces ni conocemos,

sacas agua para nuestra salvación

y la salvación del mundo.

¡Cristo Jesús, nos conoces mejor que nosotros mismos!

Nos comprendes como somos,

– basta acercarse y silenciarse…

Cristo Jesús, nos hablas justo con la palabra exacta,

– basta acercarse y escucharte…

Cristo Jesús, nos tratas como nadie nos ha tratado.

– basta acercarse y dejarse mirar

cómo sólo tú has mirado

a los hombres y mujeres

en toda la historia de la humanidad…

¡Cristo Jesús, sin ti nuestra vida es baldía!

Señor Jesús, cada uno de nosotros somos la samaritana.

¡Todos ansiamos a alguien que nos acoja como Tú!

Escuchamos, sobrecogidos,

al borde de las lágrimas más auténticas

que jamás hubiéramos podido derramar

tus palabras de salvación:

“No importa lo que hayas hecho,

te amo por ti mismo.

Ven a mi tal como eres,

tal como estás,

tal como vas por la vida.

Ven a mi con tu biografía

Desportillada o rota

o hundiéndose en los basureros

de la mezquindad humana.

Ven a mi. Confía, Ven.

Te doy la paz sobre toda paz…

esa paz que tranquiliza tu interior

y que te alegra definitivamente la vida.

Levántate, no temas.

Revive y vuelve a vivir.

Tienes derecho a ser tú.

Yo estoy contigo hasta el final de los tiempos.”

Señor Jesús, como a la samaritana,

sólo nos cabe profesar la fe en ti,

nuestra fuente de salvación.

¡Señor Jesús, no podemos callar!

¡Que, en todas las mentes,

que, en todos los corazones

que, en todas las vidas

llegue a reverberar la experiencia

del encuentro contigo,

Luz de Luz, Vida de Vida, Energía de Energía!

¡Haznos aguadores de tu salvación

en nuestro día a día…

en nuestra sociedad

en nuestro trabajo,

en nuestra familia… ¡

¡Haznos humildes cántaros de salvación!

¡Haznos humildes fuentecillas de agua

que recrea y enamora como tú!

¡Haznos humildes botijos de fraternidad!

ÚLTIMO PASO: ACTIO

Posted on marzo 15th, 2020 in > ÚLTIMO PASO: ACTIO,* VIÑETAS PADYLLA by admin

¿A qué nos lleva el texto?

 

 (matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Tenemos sed. Sed de paz, de seguridad, de confianza, de esperanza, de consuelo, de alegría, de compañía…

Busquemos el pozo adecuado para calmar nuestra sed. Son muchos los pozos que nos ofrecen a nuestro alrededor, en nuestra sociedad. Pero no todos tienen un agua pura, apta para consumir, sin contaminación. No todos son adecuados.

Pidamos “agua”, con humildad, como lo hizo Jesús con la mujer samaritana. Pidamos ese “agua” que necesitamos a Dios con fe, con constancia. Acerquémonos a Él con nuestro cántaro vacío, con nuestra vida vacía, para que sea Él quien la llene. “Señor, dame de esa agua”. Dame de tu Agua viva y se calmará mi fatiga, hallaré el rumbo y el sosiego. Mi vida tendrá sentido. Tú eres la respuesta real, creíble, verdadera. Ningún otro pozo calmará nuestra sed.

Transformemos el Agua que recibimos en surtidor, en manantial, en fuente que llegue a los hermanos. Rompamos barreras como hace el Maestro. Entre él y la samaritana, hay una barrera por cuestiones religiosas pero también por ser hombre y mujer. Nuestro mundo está llena de barreras de todo tipo. Tiremos esas barreras. Tendamos puentes que ayuden al entendimiento, a la fraternidad, a la aceptación, a la empatía…

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

Posted on marzo 15th, 2020 in > CUARTO PASO: CONTEMPLATIO by admin

¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

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